Óleo y Espanto

Óleo y Espanto
Bebe mi sangre la pena pájaro
Octavio Paz
Se esculpe, rumor al viento,
mis visiones se despejan,
se alza en círculo
pictórico de muerte.
Su ojo oscilante, sin parar,
perpetua en mí
la herida prójima, telar
de espanto anafórico.
Al despertar, no soy la sísmica
pisada del relámpago, sino
su huella tectónica, su fuego.
Daniel Montoly©
2 Comments:
Me trae imágenes sepia este poema tuyo, duro y suave a la vez. Música (des)oída en los confines del alma que no sabe de silencios. Es un gusto leerte y visitar tu blog.
Me alegra que te haya gustado este poema, Viviana. Hace ya un tiempo lo escribí y por manía nunca lo he dado por terminado, pero ahora parece, que puede hablar por si mismo sin ameritar segunda persona. El autor en este caso.
Tengo mucha fascinación por los fenómenos de la naturaleza. Al igual que los antiguos pobladores de La Tierra he visto siempre algo mágico en ellos. Suena raro, je, je, je, je...pero la naturaleza nunca revela su totalidad. Ahí lo complejo y fascinante de la interpretación su accionar por el ser humano.
Eres siempre bienvenida a visitarnos. Esperamos poder continuar brindando un espacio dedicado a la literatura hispanoamericana.
Un cordial saludo. Daniel Montoly
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