Tuesday, May 5, 2015





ANASTASIA

Anastasia es el nombre de una hermosa flor silvestre de color azul violáceo con cuatro pétalos y el centro amarillento, que fue modificada genéticamente a principios del siglo XX por un científico ruso para que sobreviviera a los rigores del invierno, alargando con ello su belleza. Pero Anastasia es también el nombre de una cellista rusa que conocí en un aeropuerto de la ciudad de Viena una mañana primaveral, mientras me dirigía a París.

Estaba sentada en un área aislada de la terminal, con un vestido de color esmeralda torneando sus piernas y usaba una bufanda de color rojo tenue, acompañada por un violonchelo. Intenté no ser muy obvio en cuanto a mi atracción hacia ella, pero me resultó imposible. A pesar de la multitud de muchachas austriacas que impregnaban con su perfume y risas todo el lugar, Anastasia era el centro gravitacional de mi cosmos, de mi visión de lo bello, el aquí y el ahora, su encarnación. Según mi punto de vista era aquella flor rusa que crece en la primavera en las sabanas de La Siberia. No dudé de que sus padres le pusieron ese hermoso nombre para reproducir la belleza de la flor, capaz de resistir las bajas temperaturas, como ella se resistía a los embates del tiempo, conservándose hermosamente en la gracia de sus sensuales labios, y en la profundidad marina de sus ojos. 


La presencia de Anastasia era todo lo que mis sentidos concebían. Mi cerebro no proyectaba otra cosa que la mística combinación de los colores, la evasiva presencia de sus ojos eslavos en mis ojos, y el control que ella ejercía sobre tan melancólico instrumento musical.

No quise acercarme para no destruir la fuerza pasional que su presencia ejerció sobre mí, sin ella estar consciente. Rogué porque ese momento se perpetuara como la eternidad, como el mismo tiempo, como la vastedad de lo que nos excede, el universo. Finalmente vi que se puso de pies, con elegancia suprema y el vestido de color verde esmeralda adherido a su figura como una segunda piel, convirtiéndola en una incuestionable diosa, al menos en mi Parnaso. En ese instante sentí que la respiración me dejaba, que un pedazo del cosmos se desprendía del universo. 


Poniéndome en movimiento, rumbo al avión, me acerqué llamándola por su celestial nombre, ella sintió el impacto de mi voz penetrando en su individualidad, en medio del caos del aeropuerto. Sonrió con cortesía y me preguntó que si nos conocíamos, le respondí, que de toda una vida condensada a un encuentro fortuito ensamblado por el destino. Sonrió y sin perder en ningún momento la elegancia en sus labios, me preguntó por el destino final de mi viaje, le respondí, que en su compañía, cualquier lugar era el cielo. He notado que, en ese momento, se puso algo reflexiva, antes de pronunciar la próxima palabra, como si lo expresado por mí, hiriera el nervio de su pasado, respondió, finalmente, que ese es el destino de todos. Entonces nuestra conversación cambió de color, de matiz, haciéndose más íntima, más humana, de esta tierra de mortales criaturas, y ambos colocamos nuestros pies en el suelo, después de escuchar la voz de la terminal urgiendo a los pasajeros a abordar el próximo vuelo. 


Dos horas más tarde, el tiempo que tomó nuestro vuelo, me ofrecí a acompañarla a recoger las valijas, y ella agradeció mi ofrecimiento. Desde entonces me he convertido en la pradera en donde crece la flor rusa. Su belleza embellece mi vida, recordando a cada momento aquel encuentro nuestro en la terminal, aquel particular vestido color esmeralda y la bufanda de color rojo tenue, con tan nostálgico y melancólico instrumento en sus manos, y vivo ese instante, con la intensidad de toda una vida colgada de unos ojos marinos, y de su sedosa cabellera rubia. En fin, que, es de esa belleza que se rehúsa a abandonarnos, y de hacerlo, nos sumimos en la locura, sin el colorido de su encanto hechizando la crudeza de nuestros sentidos.

Daniel Montoly 

Obra del pintor ruso Alexei Von Jawlensky 
 

Monday, February 2, 2015


 Ganadores Premio Casa 2015


Hace solo minutos, en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas, el jurado de la edición 56 del Premio Literario Casa de las Américas hizo público el resultado de sus evaluaciones

Luego de diez días de lecturas, anunció los galardonados en las categorías de Novela, Ensayo de tema histórico-social, Literatura brasileña, Literatura latina en los Estados Unidos y Literatura para niños y jóvenes. Autores colombianos, argentinos y cubanos entre los premiados.

Total de obras en concurso: 662

NOVELA, obras en concurso: 184 El jurado integrado por Ignacio Echevarría, de España; Nona Fernández, de Chile; Luis Negrón, de Puerto Rico; Carol Zardetto, de Guatemala; y Hugo Luis Sánchez, de Cuba; acordó por unanimidad otorgar el Premio Casa de las Américas a la obra:

La hoguera lame mi piel con cariño de perro, de Adelayda Fernández Ochoa, Colombia. Por proponer una vuelta a África como un mítico retorno, en un tránsito que desarma con lúcida reflexión el conjunto de ilusiones que articulan el pensamiento esclavista, colonialista. En un viaje que se convierte en ejercicio de la impenetrable libertad humana y recuerda los vínculos vitales de la herencia cultural, Nay, de Gambia, acompañada de su hijo Sundiata, nunca reconoce el dominio del otro sobre su cuerpo y conciencia.

Menciones:

El río, de Débora Mundani, Argentina.

Tres veces luz, de Juan Mattio, Argentina.

ENSAYO DE TEMA HISTÓRICO-SOCIAL, obras en concurso: 31 El jurado integrado por Marta Harnecker, de Chile; Alfonso Múnera, de Colombia, y Zuleica Romay, de Cuba; acordó otorgar el Premio Casa de las Américas a la obra:

Cuba año 2025, de José M. Ferrán Oliva, Cuba. Por considerar que hace aportes relevantes a la comprensión de la historia económica de Cuba y la necesidad de transformaciones, trazando como horizonte el primer cuarto del siglo xxi a partir de una construcción gramatical clara y dinámica, que permite captar con facilidad problemáticas de gran complejidad relacionadas con los retos que enfrenta el proyecto socialista cubano.

Mención:

El problema racial en Cuba (los primeros libros de Nicolás Guillén) , de Guillermo Rodríguez Rivera, Cuba.

POESÍA, obras en concurso: 235

El jurado integrado por Piedad Bonnett, de Colombia; Manuel Orestes Nieto, de Panamá; Tony Raful, de República Dominicana; Ariel Silva Colomer, de Uruguay, y Alex Fleites, de Cuba; ha determinado por unanimidad otorgar el Premio Literario Casa de la Américas a la obra:

Bajo el brillo de la luna, de Nelson Romero Guzmán, Colombia. Por la ingeniosa sucesión de los recursos verbales que fluyen con asombrosa riqueza de imágenes, así como los soportes estructurados de una angustia vital, que hace de los autorretratos y de otras obras plásticas de artistas, un contrapunto de confesiones fantasmales y oscuras que logran abordar con éxito el cálido escenario de sus nostalgias en una consumación ontológica de sí mismo bajo el absoluto brillo de la luna.

Menciones:

La estación, de Alejandro Castro, Argentina.

El sastre, de María Malusardi, Argentina.

LITERATURA BRASILEÑA, obras en concurso: 71

El jurado integrado por Sylvie Josserand Colla, de Francia; Silviano Santiago, de Brasil, y Julia Calzadilla, de Cuba, después de haber dado lectura y discutido amplia y detenidamente los libros presentados, acordó otorgar el Premio Casa de las Américas a la obra:

Minha vida sem banho, de Bernardo Ajzenberg. Por su originalidad, el empleo del simbolismo, el tratamiento de las grandes cuestiones del siglo xx (entre otras, el holocausto y la dictadura militar), y otras actuales como la problemática ecológica; todo ello presentado en una narración de estilo peculiar que recupera lo irónico y lo absurdo típico del Machado de Assis de Memórias Póstumas de Bras Cubas –que convierte a su autor en miembro representativo de esa nueva generación de novelistas brasileños que posee una marcada voz propia.

Mención Especial:

Na oscuridão, amanhã (novela), Rogério Pereira.

Menciones:

Tempo Solto (poesía), de Amálio Pinheiro.

Garimpo (cuento), de Beatriz Bracher.

LITERATURA LATINA EN LOS ESTADOS UNIDOS, obras en concurso: 25 El jurado integrado por Aileen El-Kadi, de Brasil; José A. Mazzotti, de Perú; y Margarita Mateo, de Cuba; después de haber dado lectura y discutido los libros presentados, acordó otorgar el Premio Casa de las Américas a la obra:

Un kilómetro de mar, de José Acosta, República Dominicana. Por constituir una impecable narración sobre los avatares de dos adolescentes en los años 60 en República Dominicana, sin dejar de incluir a un personaje desencantado de su vida en Norteamérica, la influencia de los cómics sobre vaqueros en la cultura popular y una mirada actualizada sobre los últimos años de la dictadura trujillista, combinados en un relato ágil, con un manejo del lenguaje que en numerosos momentos llega a ser poético.

Mención honrosa:

A Cup of Water Under My Bed. A Memoir, de Daisy Hernández, Estados Unidos.

LITERATURA PARA NIÑOS Y JÓVENES, obras en concurso: 116 El jurado integrado por Edgar Allan García, de Ecuador; Ema Wolf, de Argentina; y Rubén Darío Salazar, de Cuba, decidió por unanimidad otorgar el Premio Casa de las Américas a la obra:

El niño congelado, de Mildre Hernández, Cuba. Por ser una obra risueña, paródica y desprejuiciada donde se muestra una cotidianidad que no es tranquilizadora, sino más bien surrealista, donde todo está a la vista del que quiera enterarse, sin mensajes aleccionadores, mediante guiños a una realidad plena de conflictos y contradicciones.

Menciones:

Cuando llega el dragón, de Maricel Palomeque, Argentina.

Ojo de agua, de Christian Nelson Medina Negrín, Cuba.

PREMIOS HONORÍFICOS

Por decimoquinta ocasión la Casa de las Américas otorga premios de carácter honorífico a libros relevantes de autores de nuestra América, o sobre temas latinoamericanos, en los géneros de poesía, ensayo y narrativa. Este año fueron considerados libros publicados en español en 2012 y 2013.

Premio de poesía José Lezama Lima

La novela de la poesía, de Tamara Kamenszain, Argentina. Por reunir el conjunto de una trayectoria poética deslumbrante.

Premio de ensayo Ezequiel Martínez Estrada

Intelectuales indígenas en Ecuador, Bolivia y Chile. Diferencia, colonialismo y anticolonialismo, de Claudia Zapata Silva, Chile. Por acercarse con profundidad y agudeza al creciente protagonismo político de los movimientos indígenas y a la refundación de discursividades propias en tres lugares paradigmáticos de la América Latina.

Premio de narrativa José María Arguedas

El libro uruguayo de los muertos, de Mario Bellatin, México. Por el modo en que teje historias que escapan a la lógica tradicional, con una sintaxis reveladora de la singular poética de su autor. 






Fuente: La Ventana. 

Saturday, January 31, 2015

RESEÑA DE LIBRO



RESEÑA DE LIBRO 

MIRADAS, UN ACERCAMIENTO A LA CULTURA CONTEMPORÁNEA DE MASAS DESDE EL LENGUAJE POÉTICO.



El libro de poemas del español Antonio García, como su título indica: “Miradas”, es un reparto de imágenes y situaciones expropiadas a la condición mediata de la existencia cotidiana del sujeto poético. Imágenes captadas como si fuese un fotógrafo o un voyeur que, mediante el proceso gradual de la descodificación de su forma e interacción alrededor de su quehacer, termina insertándose dentro de las mismas, pasando a ser un elemento más del drama incompleto que es vivir, hasta dejar posos entre lo cotidiano y el recuerdo.

La poesía de Antonio García se encuadra dentro del discurso estético de la propuesta de “Los Nueve novísimos poetas españoles”. Converge en la línea, aunque no generacional, con uno de los poetas españoles cuya poética transciende las fronteras de la lengua castellana. Me refiero al poeta José María Álvarez y su inclinación temática por una “literatura para literatura”, como fundamento teórico: lo que algunos críticos han dado por denominar como “poesía intelectual”. “Miradas” es un poemario en el cual lo cotidiano hace uso de la cultura popular, manejando recurso discursivo de una manera excelente en cuanto a lo forma, brindándole al lector una lectura amena, comprensible y cercana, por su inserción dentro de la cultura de masas, como son la industria del entretenimiento y el mundo de las celebridades:



Como que la Shaparova

le ha hecho

firmar un contrato de castidad

a su entrenador de tenis,

o que la Beyoncé,

en todos sus conciertos,

siempre canta

con váter sin estrenar.



García, con el cual mantengo mucha afinidad, es un poeta del silencio contemplativo, cuya poética no pretende confluir con el lector en un vértice convergente, sino mantener con este una relación desde la distancia observadora del detalle, en el aspecto más humano del día a día del sujeto poético.



Bajo el sábado

de la ciudad

no hay nadie.

Huyen los coches

la gente,

vacías

las entradas

de los hospitales.



A menudo, el yo hablante se nos presenta como un ser desconcertado ante lo estático del tiempo-espacio que transcurre, que lo lleva a cuestionarse si él también forma parte de lo que observa o es solo un observador que mira como distinguiera Maurice Merleau Ponty en su obra de “La Fenomenología de la Percepción”. No obstante, no podemos reducir el sujeto poético de “Miradas” a la condición singular de un observador pasivo. Hacerlo sería como enjaular un libro enriquecedor, tanto en contenido como en el uso ortosintáctico del lenguaje. Y también en el equilibrio psicológico, en las emociones que manifiesta:



Recuperas ahora nombres

del registro del olvido.

Son tantos y confusos,

dispersos y pequeños.



Finalmente, “Miradas”, poemario que tengo entre mis manos, es una obra poética singular y abarcadora que emerge de la madurez de un escritor que confieso ha sido una de mis influencias recientes en mi labor creativa. Porque este poemario puede ser la mirada de cualquier lector, ya que el discurso prevaleciente en él apela a la universalidad de la experiencia humana, en un tiempo en que la globalización cultural, fomentada por la tecnología tan cambiante, no permite que ningún ser continúe habitando en el fenómeno de lo extraño del otro. Todo resulta ahora conocido en fracciones de segundos. Cierro esta pequeña nota que hace justicia a esta obra, citando los siguientes versos de García:



Y ahora, cuando aún puedo,

antes de que reniegue

mi cuerpo dolorido

y mi nombre ya sea

penumbra desasida.



Les invito, desde las páginas o miradas de esta obra poética, a disfrutar del canto de este excelente poeta español, contemplando en ellas el profundo paisaje que este poemario encierra entre sus cubiertas.



Daniel Montoly

(01-25-2015)

Thursday, September 25, 2014


 ENTREVISTA DEL WRONG SIDE 
A LA POETA Y EDITORA MEXICANA  Livia Díaz.

Tomando en cuenta lo díficil que es acercarnos a un concepto que defina la poesía, ¿Qué es la poesía para Livia Díaz?  

Antes que nada gracias Daniel Montoly por esta entrevista. Te quiero contar que la poesía por mucho tiempo fue mi vaso comunicante en exclusiva. Un amigo dice que poetizo y debería ser más objetiva. Una escritora dice que hay que ser más subjetivos para no enloquecer ante la realidad.

Yo sé que he dicho cosas importantes, pero sólo con el tiempo y la lectura los encontraré. Por ello creo que debo seguir escribiendo, cuando la poesía llegue y tenga un tema, y en esa medida, como si fuera una escultora, seguiré tallando y estudiando y puliendo.

 ¿Crees que la poesía está llamada a cumplir un determinado rol dentro de la cultura humana?

Han dicho que en principio la expresión o palabra se llamó “poesía”. Yo veo poesía en nuestros cantos naturales. A mis hijos les canté canciones que hacía arrullándolos, canciones expresamente hechas para ellos, de forma automática, por amor y porque podía. En esa época, cuando estaban pequeños aún no pensaba en la poesía, aunque escribí muchos poemas a los once años después de leer “El Chanfalla.”

Para mí la cultura es además personal. De adolescente leíamos y cantábamos todo el tiempo con mis amigas. Pasábamos horas copiando poemas y escribiendo, intentábamos destacar en todas las cosas. Teníamos un grupo muy competitivo en la escuela secundaria 26. Así que si fue mi cultura un lugar en el que estuve rodeada de poesía.

En la primaria Luis Vives, en la clase de inglés, aprendíamos traduciendo canciones de Los Beatles, Peter Paul and Mary y Pete Seger, eso no lo tuvieron otros niños de mi edad porque los rodeaban elementos distintos, personas distintas.

En la casa y las de mis tíos se puede decir que tuve acceso libre a bibliotecas y discotecas inmensas y me la pasaba revisando todo tipo de publicaciones, desde las enciclopedias especializadas hasta La Familia Burrón los domingos en el “Ovaciones”, pasando por la Picardía Mexicana y los libros de León Tolstoi, y que escuché todo tipo de música en grabaciones y en vivo.

Había poesía también en los cantos en las piñatas, las posadas, la navidad y en otros momentos. Los juegos infantiles, las oraciones, en fin que está muy presente en toda la vida humana, así que no solo está llamada a cumplir el rol, lo cumple y es infinita.


 Durante los años sesentas, setentas y mediado de los ochenta vimos la preponderancia de las mujeres poetas en la poesía latinoamericana con voces sobresalientes como la nicaraguense, Gioconda Belli, Claribel Alegría, la cubana Lina de Feria, la dominicana, Angela Hernández entre otras cuya poesía aborda el tema de lo femenino epicentro del discurso poético pero ahora notamos un descaimiento de lo concerniente a la condición social de la mujer como eje central del quehacer de la obra.

¿Cuál crees tú son las razones que han constribuido a ello?


Lo sobresaliente es que hay editores ocupándose de eso y que hay internet. Es un soporte en el que podemos escribir todo lo que nos da la gana y hacerlo público aunque nadie nos pague nada por eso. Es decir, a la gente ya no se le cobra por leer. Para mí la poesía dejó de ser el negocio de unos pocos. En mi camino encontré lo que dices, poetizas de los 70’s que hicieron autoediciones como Eugenia Martínez “La Malagueña” a quien conocí y entrevisté en Poza Rica y quien escribió un libro “para la mujer”. Allí dedica muchos poemas a intentar hacer conciencia sobre la condición de opresión y discriminación, y les pide a ellas que se superen a sí mismas para que se liberen. Les explica que no está del todo bien que ames a tu yugo.

También encontré poetizas que consideran que la poesía femenina es el foro de expresión y liberación y se cumple cuando se plasma erotismo. 

Desagraciadamente hay otras que se molestan por ambas cosas pero van al poema no para expresarse ni para cambiar el mundo, sino como adoratorio a Dios convertido en hombre, y al verso como templo que hay que adornar con guirnaldas.

La gente lee lo que le gusta. Si es como creo, y que la poetiza tiene una vida muy difícil, además de ser mujer y artista tiene {ya muchas contradicciones que le pesan encima}, y si es rebelde y no lee y no estudia, peor.

Si pretendíamos una vida aprincesada quisiéramos ser Carilda Oliver Labra.

Para mí la mujer de hoy es revolucionaria y quiere tomar un fusil a un lado de Gioconda Belli, ir a la universidad como Lina de Feria o que se cumplan todas las cosas en ella como Ángela Fernández.

Desde luego que, por poca modestia, nos creemos Claribel Alegría. Pero cada una es única. Ahora no necesitamos morir como Matilde Alba Swan, la primera abogada de Buenos Aires, para que se nos considere “ciudadano”, e ilustre, un siglo después.

Tengo muy claro después de conocer a otras de mi edad más o menos que, así como Matilde nos abrió el camino, nosotras les abrimos la puerta a otras que comenzaron a caminar.En todo caso esperaría que la mujer de hoy y del futuro no abandone a su comunidad humana y se sepa colectiva, porque como nos ha demostrado Pina Saucedo, cada mujer que hace algo por otra mujer suma y crea redes.

 Háblanos un poco de la poesía actual mexicana.

 Hace no mucho me di cuenta de que muchas estamos haciendo artesanías y juguetes, y otras obras manuales y plásticas porque ya trascendimos el papel, y que necesitamos otras expresiones que no tienen palabras sino formas.

También mujeres creando mecanismos informáticos para hacer poesía automatizada, también logaritmos que provoquen un tema. Juegos temáticos y de audio formando libros en formas y técnicas innovadoras y orientando a la mecánica de la robotización de la comunicación con poesía.

 Es decir, sabedoras de la poesía, ahora van buscando transmitirla. ¿No te parece algo increíble? A veces me despierto y comienzo a informarme de lo acontecido en el mundo en tiempo real. Entonces parece que mi vida se va cumpliendo a cada instante y si eso nos pasa a muchas mujeres puedo pensar en que el pasado dejará de ser un lastre y el futuro algo incierto.

Como somos muchas cosas además de almas, esto parece ir transcurriendo muy lentamente en nuestro cuerpo y los de los demás, entonces tenemos que tener una mente mucho más equilibrada. Por ejemplo he visto y escuchado y leído a una poetiza española que se llama Miriam Magrelli compilar el lenguaje de su cultura que no está en los libros, así como lo hacen poetas mexicanas hablantes de español y de otras lenguas.

Tenemos muchas influencias que nos vienen de siglos, al ser y al hacer y otras que nos están intentando llegar y que atentan contra una creación libre. La comunicación ha encontrado en la literatura su caldo de cultivo. Esto viene de la política.

Pienso que nuestro deber imperativo es estar pendientes y estudiar mucho para anticiparnos, para saber cómo está parando nuestro trabajo y no dejarlo en manos de la ludoterapia, la resilencia, la excelencia, entre otras artimañas del capitalismo salvaje.

No digo que sean malas o buenas estas cosas. Cada una tiene sus propios criterios para cambiar a las personas pero sí digo que tienen pocos modos de cambiar al mundo a través de la literatura. Es decir que, en esta invasión sí levantemos la pluma como un fusil.

Nada menos ayer publicó México un premio de novela en estos tenores. Lo único que me dejan claro es que estamos en una era “digital” en la que dominamos al instrumento pero se nos sigue culpando o responsabilizando del deterioro o prosperidad de las cosas materiales sobre el planeta para subordinarnos a ello.
Así que si te haces cómplice una esperaría que al menos sepas lo que hiciste, y que no quieras engañarte ni engañar a los demás. Que si haces un poema “motivacional” o una novela “Llip” no le llames Literatura.
Y ojo yo no veo mal a quienes hacen eso. Encontré un propósito del poeta hacer poemas por encargo y que es inherente a la persona querer hacerse cargo y ayudar. Pero creo que a nuestra cultura nada de bueno le trae el engaño y la estupidez.

Sólo la honestidad salvará a la literatura de caer por completo en las garras de la usura.

Que dejen los libros para sus descendientes y que no paguen sus campañas con recursos públicos. Además, siempre pueden hacer memes o twitts para llegar a comunicarse. Claro que para eso necesitarán poetas.

 Te conozco como una excelente editora y correctora de estilo. ¿Te dedicas a ello de manera profesional y de ser así ofreces tu servicio a los jóvenes poetas que buscan publicar sus obras? 
 Comencé en el milenio con Bastian Bonserio en narrativa, tenía un personaje al que me gustó decirle el “Ché Tangazo”. Era tan poderoso ese personaje que me quitó el sueño. Pensaba en ello todo el tiempo. Lo imaginé en ícono como un moderno Popeye de Madrin. Allí fue cuando me gustó eso de revisar textos y corregir y reeditar.
Luego Lina Zerón me dio unas chambitas.  Esa confianza de hacer las cosas y además con paga, me edificó y me apuntaló. Leer y corregir me vitamina. Con su bondad me dio a conocer un camino que no conocía. Editar y corregir es entrar a otro planeta con muchas dimensiones. A veces lo hago cuando estoy leyendo de algunos amigos. Parece que sus letras me están diciendo por dónde o qué caminos van a ir mejor, y se los paso, claro que si hay mucha confianza, que no se ofendan o lo tiran al bote. Pero si es de uno que ya se murió me aguanto porque el que publica manda y su edición es ley.

¿Podrías compartir con los lectores y lectoras del Wrong Side algún verso de tu poeta favorito que te haya impactado?

Hay varios. El principal es de Víctor Eduardo García Robles y dice: “Yo te conozco como si fuera mi oficio”. Es un verso que me irrita y me estremece. Que quisiera que conozca el mundo entero. Ahora yo te pregunto: ¿Conoces a alguien de esta manera?

Hay otros versos y conjuntos de versos en la obra de Charles Baudelaire que me sorprendieron, claro que es difícil decir si son originales o traición del traductor. Me encantó el cómo, en “El madrigal triste”, el poeta le dice a su amada en tres formas distintas las cosas y que van elevando el nivel, para ese efecto… las cosas entonces, es decir las palabras ocurren en  mi  cuerpo.

También me gustan de Miguel Hernández. Yo creo que todos quisiéramos haber escrito sus poemas. Hay unos chavos de Uruguay que se llaman “La trampa” que los volvieron rock. Me encanta escucharlos.

Así como pienso que todos quisiéramos ser Hernández, tener la simpatía de Walt Whitman, el sazón de Buesa, el desparpajo de Guillén, el ritmo de Lorca y la certidumbre de Neruda.

A veces hay que ser demasiado lúcido, demasiado Vallejo y amordazarse como Huidobro para no abolir a una cultura como hizo Gabriel García Márquez cuando omitió el gerundio.

Si no te gusta leer, si te da flojera o no puedes, hay muchos videos y grabaciones y de sus charlas también conferencias en la red. Hay que verlos y oírlos para aprender y saber.

Pero en fin. Amigo: Gracias por escucharnos y por este espacio en el que nos permites conocernos y a quienes nos lean, espero que nos comenten y compartan sus pensamientos y que quieran mucho este blog, tanto o más que yo.

Poemas 
Escribiendo en modo sapiens
Livia Díaz

Castañas 


a Daniel Montoly

l
La edad del poema
llegó
al final.

ll
Ella
era lavandera.

lll
Salió de prisa
su manto.

lV

Su palabra
se cumple.

V
Columpia
el andén.

VI
Tréboles
por si acaso.

VII
Tengo un gato
encerrado.

VII
Reír
Morir
Caminar.

VIII
.

…..

lX
pronóstico de madre:
Algún día
serás libro.

X
Las algas
al fin

el mar

el mar.




Viento Shoa … para la coexistencia
Inspirados en Auschwitz


Livia Díaz

l
 Busqué tu ropa en una vitrina
y encontré tu aroma

Soy una perseguida de la apeste
de las lámparas contra la tela

me asumo sobreviviente
me talo periódico de difusión externa

como estereotipos al amanecer
tomo forma de pluma y escribo

me dieron viento Shoa en Auschwitz
bebí lágrimas acuosas y saladas

me encendieron los ojos de la resistencia
las púas ensangrentadas en afiches amarillos

fui carne roja
en el asador del miedo

tedio y destrucción.


ll
Estar allí y no querer la muerte
Esperar viento sobre las vías
Escuchar el silbato del tren con esperanza
Suspirar polvo en olas salvajes
Recibir el sol sobre el pasto y de pies
Caminar sin moverse un segundo mirando la barda
Mirar la barda sin barrotes ni acero



Livia Díaz, poeta y periodista de oficio; radica en Xalapa, Veracruz.  Ha participado en antologías colectivas, encuentros de escritores e impartido talleres.  Es mediadora de lectura voluntaria. Dirige Editora Huasteca.
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