
Ilustración de Álvaro Antón
BEIRUT
Pero ya nada
detiene la Noche
las bestias los tanques
destrozan
arrancan de cuajo
la raíz de los últimos
cedros del Líbano
mira, graba en la memoria
de los ojos:
esto no es
una de romanos
ni Atila redivivo
ni otro zapping
de los negros siglos
que nos tocan
u otros clavos
de la corona de Cristo
empetrolado
zumbidos matanzas
ellos cargan sus muertos
que son tuyos
semejantes
a unas tristes ramas
tronchadas
ya ni alzan la voz
ni pueden huir
la metralla en la mano
segura del asesino
no tiembla
como tiembla
la sangre
detrás de un chador
son apenas un millón
de desplazados
un refugio más de la ONU
volando en pedazos
el silencio ominoso
en todos los medios
de hoy y los dedos
implacables
que obturan la lente
para que la negra
conciencia del mundo
no los vea
en tanto
los señores de la guerra
discuten ahora
entre asambleas
y opíparas cenas
sobre franjas
de cadáveres
más acá o más
del Infierno
sobre 10 o 30 km
no sobre las bombas
cayendo en bandadas
más y más cerca
de la frontera de Siria
pero ya no hay tiempo
los relojes oxidados
de la Historia
avanzan con ellos
marcan su paso marcial
ellos y el rey de reyes
desde su lejana pecera
de Washington
han apostado fuerte
y ya sus denarios
ruedan por la noche
más oscura
abierta en pleno día
ruedan por tu boca
y violan como balas
las entrañas de tu casa
y amargan todos los sueños
Recuerda Tiro y Sidón
y esto que ha sido Beirut
navegando hacia la Nada
entre sirenas y misiles
y escombros
queda un instante infinito
sumido en la tiniebla
como esas astillas
que una vez fueron humanas
en el vientre blanco
de las ambulancias
Pero ya nada
detiene la Noche
las bestias los tanques
están arrasando
escuelas, mezquitas
dejan las viñas
retorcidas
como dedos oscuros
sin sembradores
y entre llamas y gritos
revienta y revienta
y revienta
el sagrado
corazón de tu casa.
Jens, 9.8.06
Por Beirut y El Líbano, in memoriam
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