Sunday, June 11, 2006

DESPLAZAMIENTO.
Una voz se desplaza de la saliva a los labios como una incontrolable bola de nieve, buscando el precipicio de la palabra o su otra variante: el ruido del astillero. En los suburbios de los brazos, aburrido, espera un abrazo con andrajoso olor a nardo de zinc, y a tristeza, mientras los atónitos ojos de los pájaros ahumados en la mesa vuelan hasta convertirse en apetitosos platillos de incongruencia.
El amor no que no se aprende languidece en encrucijadas; ésta parece ser la sentencia arrancada en un verso de la misma voz, que amargamente, siente el vuelo de una pena transformarse en ilusión. Espera sobre mí una manta de sombra inacabada, hecha de la pechuga de una noche incongruente, se formó cuando tronaron los cascos del viento, temblorosa, se levanta del rumor por ser verdad, sus partituras enlutadas se pelean por el espacio.
Gravita por soledad en mi magra dentadura llamada a combustionarse en una cadáver. ¡Déjame! Tuve una infancia impura de inocencia, que se escuche la avalancha a lo lejos, aquí cerca, quiero sentirla, como un disparo de un a quemarropa, un espanto del alma desgarrada, que se oiga el ocaso áspero del ser... descansando ya rotas las amarras de su diarias podredumbre.
Daniel Montoly© 2001

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